La eliminatoria parecía ya sentenciada antes de disputarse el partido.El Barcelona se había impuesto en el Bernabéu en un nuevo golpe moral para los madridista. El supuesto paseo culé que la parroquia esperaba, no fue para nada así. Vimos a un Barcelona más rácano de lo que nos tiene acostumbrados y un Real Madrid eléctrico y con garra que echábamos de menos en los últimos tiempos contra el Barcelona. Mensaje claro del equipo madridista.
Antes de ponernos con el fútbol, me gustaría decir, que en mi opinión el árbitro estuvo tan mal, que no creo que influyera en el resultado. Hubo de todo y para todos los colores. Posibles penaltis de Abidal y Pepe, Lass no debió irse sin ver la roja, Ramos la vió sin tener que verla (por lo menos en la acción de la segunda tarjeta), se anularon varios fueras de juego que no lo eran, y se dejaron de pitar faltas de escándalo. En resumen: tenemos unos árbitros en España que no merecemos.
Vayamos al partido. El Barcelona empezó mal. Piqué tuvo un despiste clamoroso que no le costó a su equipo el 0-1 de milagro. El conjunto de Pep intentaba hacer su juego, ante una presión asfixiante. Además de una jugada que no acabó en gol por parte de Cristiano (muy parecida al gol que marcó hace una semana), llegó una de las jugadas más espectaculares del partido; tras un recorte mágico, Özil soltó un trallazo que golpeó la mismísima escuadra. Pinto se quedó sin respiración, y tardó unos instantes en reponerse del susto. Que este jugador no sea titular siempre en el Real Madrid es una pena.
El Barça salía con dificultades, consiguiéndolo en alguna ocasión y con cierto peligro cuando en los últimos metros Messi cogía el balón, pero para nada con la seguridad habitual. Poco después otra buena oportunidad de Higuaín que paró Pinto. El Madrid presionaba y los jugadores blaugrana incómodos, pero tranquilos. El reloj y el resultado iban en su favor.
Cuando parecía que lo que estaba más cerca era el gol del Real Madrid aparecío el de siempre, Leo Messi. El argentino cogió el balón, se llevó a 5 defensas y asistió a Pedro, que minutos antes había entrado por un mermado Iniesta. El canario explotó de alegría, no lleva una buena etapa y está necesitado de minutos y de momentos como este.
Cuando el equipo de Mou, aún estaba intentado asimilar este mazazo, parecía sentenciar Alves con un increible obús que se alojó en la escuadra madridista. Golazo. 0-2 y los dos equipos para los vestuarios.
Cuando menos se esperaba, y cuando medio mundo daba al Real Madrid por muerto, apareció ese espíritu madridista que nunca da nada por perdido. Primero gol anulado a Sergio Ramos y a los pocos minutos golazo de Cristiano que engaña a Pinto con un elegante amago. Eso sí, aún estaban lejos del objetivo.
En el minuto 71, apareció Benzema que tras dejar atrás a Puyol con un sombrero y control en carrera incluidos, metió un golazo que metía el miedo en el cuerpo a todo un Barça.
El conjunto blaugrana lo pasó muy mal la última media hora, el Madrid empujaba y el Barcelona resistía como podía, y al final, empate. El Barcelona había vuelto a vencer a su eterno rival y el Real Madrid, por fin, le había planteado un señor partido al que dicen es el mejor equipo del mundo. Para el recuerdo, este partidazo que nos dejaron estos dos super equipos. Ayer ganó el fútbol.
Twitter: @FranGarrido_